viernes, 30 de octubre de 2009

Sobre el agua

A riesgo de repetirme, vuelvo a reiterar que pasear por las calles de esta ciudad, es como participar en el casting de una película. En esta ocasión, las escenas cinematográficas que hemos revivido en la jornada de hoy se trasladan fuera de Manhattan.
Partiendo desde el City Hall, nos hemos plantado en los aledaños del Brooklyn Bridge, dispuestos a abandonar por unas horas esta isla que nos tiene hipnotizados. Aunque lo parezca no se trata de cruzar un puente más, sino una impresionante obra de ingeniería.

Tras ilustrarnos en nuestras prácticas guías, nos enteramos que se trata del primer acceso sobre el río construido en la ciudad. Además fue pionero en ser un puente colgante y su construcción duró la friolera de 13 años y se cobró la vida de 27 personas.
Al margen de descubrir estos datos, se trata de un icono de la ciudad y pasear por el se convierte en toda una experiencia: centenares de cables suspendidos, acero descolorido por los años de historia, fabulosas vistas sobre la desembocadura del East River, el sonido de la velocidad de los coches, ciclistas, deportistas haciendo footing y un reguero inacabable de peatones en ambas direcciones.

Ganster de Nueva York, Fiebre del sábado noche, Manhattan, La decisión de Sophie...son algunas de las películas que me vienen a la cabeza donde aparece este puente. Ahora entiendo que tardáramos más de media hora en llegar a Brooklyn, pues no lo cruzamos, lo saboreamos.
Bajo un sol resplandeciente y ubicados en un parquecito a la orilla del East, comimos "homemades sandwiches" acompañados de sushi, (curiosa mezcla ahora que lo pienso), mientras parejas de recién casados chinos (votamos que eran para catálogo o archivo, ya que la novia llevaba bajo el vestido unas mallas moradas) no paraban de hacerse fotos con el puente de fondo. Normal, la vista es de postal, para no olvidar.
Os dejo unas imágenes para que las disfrutéis tanto como hicimos nosotros.





miércoles, 28 de octubre de 2009

Bailando salsa

De una de las múltiples salidas nocturnas que vamos haciendo por toda la ciudad, el pasado martes recalamos en un garito de salsa. Tras haber pasado prácticamente casi una semana, todavía no tengo nada claro que me impulsó a dejarme caer en un local de ese tipo.
Personalmente no tengo nada en contra de la música salsa, pero tampoco me aporta nada.
No sé la diferencia entre cumbia, salsa, bachata, merengue, ballenato y confieso que me interesa cero.......pero bueno estoy en NY y hay que ver todo lo que ofrece.

Encuentro varios motivos por los que acudí: primero, voy acompañado de tres personas con las que me divierto en esta ciudad. Segundo, dos conceptos tan distintos como Manhattan centro mundidal cosmopolita+salsa panchitera, me da una suma entre imposible y aberración, pero muero por la curiosidad. Tercero y más importante: MOJITOS......y qué mojitos más bien hechos señores!!

Con el primero de la noche en la mano, comienzo a despejar mi curiosidad. El mayor aliciente del local resulta ser que la música es con orquesta en vivo (sin camisas con chorreras y volantes de colores...ooooh!!), lo que es un plus. Además tengo la certeza de que somos los únicos cuatro europeos del local...(sic).

El mojito hace su efecto. Sugestionado por el directo de la orquesta y viendo los bailoteos del público, me lancé a la pista con mis compañeros intentando bailar lo mejor posible sin hacer mucho el ridi. A partir del segundo mojito (mis compañeros me superaron eh!!) ya daba igual. Lo di todo. Disfruté, reí, bailé. Fui feliz. Eso si, si algún hombre quiere conquistarme que no se le ocurra jamás llevarme a un sitio de estos, que salgo escopeteado. Ya ha bastado con una excepción, que quede claro!!


martes, 27 de octubre de 2009

Spanish sufflé

Desde luego, no hay nada para volverte loco como los cambios climáticos que tiene esta ciudad. No sé como estará el tiempo de revuelto por España, pero aqui en tres días hemos tenido lluvia, niebla, frio para pasar disfrutar de un sol de justicia el pasado domingo.

A este paso cada día estoy más convencido de que el planeta explotará en cualquier momento.

Que Lorenzo caíga con tantas ganas en NY siendo finales de Octubre, no debe ser nada habitual, asi que optamos por ir a comer a Central Park llevando desde casa nuestro particular brunch. Para tan sugerente ágape, me marqué una auténtica tortilla de patata, que he de admitir, me salió para chuparse los dedos, sino que se lo digan a Murilo.


Para despertar el gusanillo, fuimos dando un buen paseo desde casa hasta el parque, cruzando la 5 Avenida, mirando los escaparates, entrando a las tiendas.....Si lo habéis adivinado, entramos a Versace, Prada y Tiffany’s con una tortilla de patata en la mochila. Diré que en nuestra casa no hay tupperweares, asi que dos platos sujetos con gomas para el pelo, cumplieron la función de tupper. No quiero ni imaginarme el momentazo si al salir de alguna tienda me llega a pitar la mochila o me toca abrirla.


Una vez instalados en una de las praderas del parque, no tuvimos reparo en confirmar que nos estábamos dando un buen homenaje. Tres amigos, tumbados sobre una colcha, transformada en mantel ocasional, saboreando una tortilla de patata, además de un queso picante, ensalada de atún, cervecitas y uvas para el postre. Todo esto unido al incomparable marco de Central Park, en la orilla de uno de sus múltiples lagos y con vistas a los rascacielos de Park Avenue y 5 Av.

Un gran momento a disfrutar.

domingo, 25 de octubre de 2009

La noche es para mi

El jaleo diario que te impone NY, se ha visto acrecentado desde hace un par de días con la llegada de Amaya al 424 de 13th en East Village. Además, vaya entrada triunfal que ha tenido. Su aterrizaje en Manhattan coincidió con la celebración del cumpleaños de Murilo, asi que como buenos anfitriones y tras la previa invitación del homenajeado, nos la llevamos de fiesta.

El evento tuvo lugar en un club a escasos metros del Flatiron Building. Sorprendéntemente, la entrada era gratuita, eso si, había que cumplir con un glamouroso dresscode. Los chicos nada de zapatillas, para ellas basta que tengas un fabuloso escote. Previamente, habíamos desempolvado de las maletas nuestras mejores galas, asi que no hubo ningún problema para acceder y sacar a pasear nuestro glamour por dicho club.

Es imposible saber la cantidad de veces al día, que puede un americano decir las expresiones de "Oh, my god!" y "It´s amazing!!!". Forman parte de nuestro vocabulario diario, y en la noche de ayer ambas expresiones surgían de nuestros labios de forma inevitable. Os dejo fotos de las vistas que nos encontramos en el CLUB (asi con mayúsculas) ubicado en la azotea del piso 22 del número 23o en la 5th Avenue. En ese momento, os digo yo que te sientes como el rey del mambo.


viernes, 23 de octubre de 2009

Todo sobre Van Gogh

Una vez más vuelvo a confesar mi admiración por Van Gogh. Tanto de su faceta artística como su vida personal. Su corta y atormentada existencia tuvo episodios tan intensos como una juventud anodina y estéril, constantes problemas psiquícos, las continuas envidias y disputas con Gauguin, hasta llegar a autoamputarse el lóbulo de su oreja y finalmente, el suicidio con apenas 37 años. Vamos, que un icono de su generación. Todo un crack!

Me fascina pensar que una persona tan castigada, consiguiera crear un estilo tan impactante, personal y único. Un universo
propio constantemente imitado y nunca superado. ¿Vendrá de aqui lo de "¡Qué dura es la vida del artista!"? Mencionar que la mayor parte de su obra -incluyendo "La noche estrellada"- la pintó los tres últimos años previos a su muerte.

En EGB, obtuvé un Sobresaliente en dibujo pintando una acuarela de su "Habitación de Arlés". Hace 6 años estuve en esa ciudad y tomé un café en el mismo que pintó en su "Vista nocturna del café de Arlés". Ahora, en sendas visitas al MoMa y Metropolitan de Nueva York, he tenido la gran oportunidad de ver algunos de mis
cuadros favoritos. Como imaginaréis, me quedé sin palabras.

Un dato más: Amaya me ha prometido que este año se me lleva a su viaje anual a Amsterdam. Volveré a flipar en el Museo Van Gogh!!

jueves, 22 de octubre de 2009

Busco algo barato

Los almacenes de la calle 20, son el museo de toda la gente, cosas baratas que despiertan mi atención....así comenzaba uno de los muchos temas de Mecano, pero también fue el pensamiento que el pasado martes, nos rondaba por la cabeza a cuatro jóvenes adictos a las compras. La cosa era tarea fácil, ya que Cristina, Claudia, Murillo y el que aqui suscribe, nos fuimos de excursión al famoso outleet Woodbury Common de New Jersey, situado a unos 50 kms de New York.
He de confesar, que aún llevando 6 años en Madrid, jamás visité
"Las Rozas Village", asi que fue mi desvirgue en el mundo de los
outleets. Me resultó curiosa la construcción del recinto, porque parece que entras en un parque de atracciones, pero luego te encuentras en una especie de pueblito rollo Valareña (pequeña localidad zaragozana donde pasé todos los findes y veranos de mi infancia), pero con glamour. Versace, Gucci, Hugo Boss, Donna Karan, Armani, Prada...todas las firmas estaban ahi.

Efectívamente, al ser ropa de la temporada pasada, los precios estaban mucho más bajos. Si a eso le sumamos que el dólar se encuentra en mínimos históricos, podéis imaginaros el desperre que se puede organizar. Finalmente, cayeron un par de pantalones, un jersey y un chandal supemajo para Andrea. Cristina obtuvo el premio al visitante del grupo que se llevó más bolsas.

Me gustaría dejar dos ejemplos de los "chollos" que te puedes encontrar: Abrigo de Chanel rebajado 4.000$...ahora sólo cuesta 6.000$!!!! El claim de Ralph Lauren tampoco tenía desperdicio: "Ahórrate 100$ en tu compra de 500$. En fin, que nunca nos sentimos tan lejos de Carrie Bradshaw, pero a pesar de todo, nos llevamos un buen número de bolsas!!







domingo, 18 de octubre de 2009

La visita

Domingo. Otra semana más que pasa en la ciudad de los rascacielos y ya casi llego a mi primer mes en Nueva York. El día de hoy ha sido un tanto tedioso dado el estado meteorológico de hoy: lluvia y más lluvia...por no mecionar el frío. Así, que aprovechando la calefacción incluida que Mr. Kalata (nuestro casero) nos proporciona, la mayor parte del día la he pasado en casita.
Y es que uno, aunque no lo intente, es responsable, con lo que ya tengo avanzada la presentación para el proyecto de branding y un boceto para una web (si Belén, es la de "La Pinada").

Para romper con esta jornada gris y lluviosa y con un par de días de adelanto, he tenido el gustazo de recibir la vista de mi amiga Ana. Acompañada de su madre, se encuentra de tour yankee por toda esta costa. Como fiel creyente de que este tipo de momentos son motivo de celebración, nos hemos ido los tres a tomar un refrigerio al mirador del Marriot Hotel, situado en Times Square. Ahi es nada.

El mirador en cuestión vuelve a recordarte que te encuentras en
una ciudad de cine. Se trata de un restaurante buffet situado en las
dos últimas plantas del hotel. Las mesas están situadas en una plataforma circular con enormes ventanales que rodean todo el edificio. Dicha plataforma va girando sobre si misma, ofreciéndote unas increíbles vistas de todo Manhattan y además, aunque parezca lo contrario no es muy caro.
Vamos que ya tengo claro el lugar para el próximo brunch!

Besos y abrazos desde Manhattan!